Emanuel, el chico que corre por La Quiaca

No hay clima ni cerros que frenen su entrenamiento. Este joven maratonista no tiene entrenador, pero ganó torneos en Argentina y en el exterior. ¿Su sueño? Llegar a las olimpíadas.

La Quiaca tiene una mística inexplicable. Quizás por representar al punto más septentrional de nuestro país, por ser una ciudad de mantas de colores, de ollas de barro, de niños que son trasladados en la espalda, de bellas mujeres de cabello negro con trenza y sombrero, quizás por esa característica de las ciudades de frontera, que tienen una idiosincrasia compartida, un poco de acá y un poco de allá. Quizás por todo eso junto,  quizás por ese `no sé qué´ que definitivamente no se puede explicar.

Emanuel, el chico que corre por La Quiaca
El significado de La Quiaca supera al de una ciudad. Será por aquel mítico viaje “de Usuahia a La Quiaca” de Gieco, por ser el inicio de la ruta 40 o por ser dueña de uno de los cielos más azules de Argentina. O por todo eso junto, o por mucho más. Es difícil develar su magia.

Algunos la disfrutan, otros suelen padecer los efectos de altura o el clima, pero nadie olvida su paso por esta tierra jujeña.

Aunque es difícil de imaginar, la ciudad es también un circuito. Es el lugar donde entrena Emanuel Cruz, el chico que todos ven corriendo por La Quiaca. A la mañana o a tarde, con frío, lluvia o calor. Nada lo frena, nada importa: él corre.

Remera, short y zapatillas bastan para las hazañas de Emanuel que ganó competencias en Argentina y en otros países y que, según la rutina prevista, puede llegar a correr hasta 30 kilómetros en un día.

“Soy Emanuel Cruz, el chico que corre las maratones”, se presenta, como al pasar, este joven delgado de 19 años, tez trigueña y profundos ojos negros. En La Quiaca, lugar donde vive hace unos años, quienes conocen su historia lo describen como una persona de perfil bajo y un ejemplo de superación.

La geografía ondulada de su Yavi natal fue el terreno donde dio sus primeros pasos en el mundo del atletismo. El cordón montañoso de los 8 hermanos, el río y los valles eran su refugio. “Mi familia no sabía dónde me iba, pensaba que estaba en algún lugar con amigos, pero yo estaba entrenando”.

Se le iluminan los ojos cuando dice: “Debo haber ganado todas las carreras de tanto correr en los 8 hermanos”. Por tierra o por ruta, siempre solo, nunca tuvo la oportunidad de tener un entrenador.

La mejor comida era la que le hacía su bisabuela, que hoy no está más. Siempre a base de alimentos ancestrales como quínoa, maíz o cebada. “Eran comidas fuertes, sentía que me daban poder”.

Talento, perseverancia y concentración. Esas fueron las claves. Cuando recién estaba entrando a la adolescencia leyó un libro sobre técnicas orientales que se empecinó por aprender y que más adelante puso en práctica una y mil veces en las competencias, en esos momentos en los que las fuerzas no dan más. Asimismo, es tanta su pasión que a veces llega a la meta y siente “como si no hubiera corrido”.

Ganó carreras provinciales, nacionales e internacionales. Todo iba sobre rieles hasta que a fines del 2013 sufrió un golpe muy fuerte cuando falleció su mamá. “No tenía ganas de nada”. Se mudó a La Quiaca, donde hasta el día de hoy vive en una pieza y recién el año pasado, cual ave fénix, comenzó a recuperarse. Este año lo encuentra finalizando el secundario, entrenando a full y con el proyecto de iniciar su escuelita de atletismo.

Si cualquiera le pregunta qué siente al correr, no duda: “Es lo más lindo que me pasa. Si dejo de entrenar un día me siento mal, incómodo”.

En las carreras da todo “no importa el dolor, no importa nada, cuando el nivel es alto cuesta mucho, porque estamos todos bastante igualados. Y ahí hay que sacar el último recurso que es la fuerza interior, lo que llevo de mi pueblo, de Jujuy, de mi familia, de la gente de La Quiaca que me alienta”. Si algo necesita Emanuel son sponsors. Porque además de los gastos de la pieza, comida e indumentaria, precisaría un profesional que le marque el camino a seguir. “Me encantaría tener un entrenador que me acompañe, alguien que me marque lo que tengo que corregir. Me ayudaría mucho a mejorar el rendimiento”.

Porque el sueño tras el que anda es grande: se desvive por clasificar para las olimpíadas. “Tendría que mejorar en técnica, llegar a esa instancia no es fácil”, admite.

Fuente: Colsecor Noticias
Emanuel, el chico que corre por La Quiaca Emanuel, el chico que corre por La Quiaca Reviewed by Angelitux Lopez on viernes, abril 14, 2017 Rating: 5

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